
A sus 66 años, el abogado, Premio Nacional de Periodismo, ex subdirector de El Mercurio entre 1978 y 1980 y cabeza de La Segunda por casi 25 años, estaba más cerca de la jubilación que de emprender un nuevo reto periodístico. Aun así, le pidió a Edwards un día para pensar su respuesta, una actitud más ajustada a las formalidades mercuriales que a su deseo de aceptar inmediatamente, porque a primera hora del día siguiente dio el sí.
Admirador de Andrés Bello –un retrato de él cuelga del muro de su oficina, junto a un crucifijo dorado y un facsímil de la primera edición de la Aurora de Chile–, la historia de Zegers es la de un hombre forjado en el peso de la tradición y la preocupación por las instituciones. Nacido el 14 de febrero de 1940, en el colegio San Ignacio cultivó su devoción por la religión y la lectura. En la Escuela de Derecho de la Universidad Católica fue discípulo de Jaime Eyzaguire, un historiador hispanista que veía en el catolicismo preconciliar la salvación ante la decadencia de Occidente, y que influyó en otros jóvenes católicos como Ricardo Claro, Gonzalo Vial Correa y Joaquín Villarino. Zegers trabó amistad con ellos y formó el Grupo Portada, que dio vida a la revista del mismo nombre y a Qué Pasa. De hecho su señora, María Cristina Vial Risopatrón, es prima hermana de María Luisa Vial, la mujer de Ricardo Claro.
Mientras estudiaba Derecho se convirtió en redactor de El Diario Ilustrado, de un conservadurismo que haría palidecer al Porvenir de Chile. Recién egresado, Zegers llegó como ayudante de periodismo informativo en 1961 a la naciente Escuela de Periodismo de la UC, donde les hizo clases a las primeras generaciones. Ahí conoció a su mujer, con quien tuvo seis hijos: María Cristina (que murió en un accidente), Cristián que trabaja en D&S, María Angélica, periodista de Capital; Felipe, asesor de Salvador Said, Magdalena y Trinidad.
QUIZÁS EL MAYOR DOLOR EN LA VIDA DE ZEGERS HA SIDO LA MUERTE DE SU HIJA MAYOR, MARÍA CRISTINA. Sucedió a principios de los ’90, pocos días antes de un aniversario de La Segunda. Golpeado, el periodista se refugió en el trabajo y asistió a la celebración en el Hotel Crowne Plaza. “Era impresionante verlo recibiendo al presidente Aylwin y a los demás invitados mientras vivía el dolor por dentro. Después estuvo cerca de quince días acompañando a su señora, sin ir al diario”, recuerda uno de los periodistas del vespertino. Desde entonces, la familia visita la tumba sagradamente cada 1 de noviembre.
Definido por las reporteras que trabajaron con él en La Segunda como un machista empedernido, Zegers mantiene amistades de larga data con Pablo Baraona, Andrés Rillon, Andrés Sanfuentes, Joaquín Villarino, un club de toby que se junta con regularidad y que parte a Valparaíso con Germán Becker cada 21 de mayo para conmemorar el Combate Naval de Iquique.
Obsesionado por la lectura y la historia de diarios como Washington Post, ABC, USA Today, a Zegers le gusta la comida chilena de platos abundantes. Habitué de El Carrusel y el Rívoli, cuando está de fiesta parte a comer perdices en La Cascade.
Otra de sus aficiones es el cine de los ’50 y los musicales hollywoodenses. Una de sus películas favoritas es Singing in the rain con Gene Kelly. “La ve varias veces al mes”, dice su amiga Pilar Vergara, quien cuenta que después de enterarse de su nuevo nombramiento, el equipo de La Segunda le regaló un chaleco café abotonado para que Zegers reemplazara uno idéntico que usó por muchos años en su oficina del vespertino.
Admirador de Andrés Bello –un retrato de él cuelga del muro de su oficina, junto a un crucifijo dorado y un facsímil de la primera edición de la Aurora de Chile–, la historia de Zegers es la de un hombre forjado en el peso de la tradición y la preocupación por las instituciones. Nacido el 14 de febrero de 1940, en el colegio San Ignacio cultivó su devoción por la religión y la lectura. En la Escuela de Derecho de la Universidad Católica fue discípulo de Jaime Eyzaguire, un historiador hispanista que veía en el catolicismo preconciliar la salvación ante la decadencia de Occidente, y que influyó en otros jóvenes católicos como Ricardo Claro, Gonzalo Vial Correa y Joaquín Villarino. Zegers trabó amistad con ellos y formó el Grupo Portada, que dio vida a la revista del mismo nombre y a Qué Pasa. De hecho su señora, María Cristina Vial Risopatrón, es prima hermana de María Luisa Vial, la mujer de Ricardo Claro.
Mientras estudiaba Derecho se convirtió en redactor de El Diario Ilustrado, de un conservadurismo que haría palidecer al Porvenir de Chile. Recién egresado, Zegers llegó como ayudante de periodismo informativo en 1961 a la naciente Escuela de Periodismo de la UC, donde les hizo clases a las primeras generaciones. Ahí conoció a su mujer, con quien tuvo seis hijos: María Cristina (que murió en un accidente), Cristián que trabaja en D&S, María Angélica, periodista de Capital; Felipe, asesor de Salvador Said, Magdalena y Trinidad.
QUIZÁS EL MAYOR DOLOR EN LA VIDA DE ZEGERS HA SIDO LA MUERTE DE SU HIJA MAYOR, MARÍA CRISTINA. Sucedió a principios de los ’90, pocos días antes de un aniversario de La Segunda. Golpeado, el periodista se refugió en el trabajo y asistió a la celebración en el Hotel Crowne Plaza. “Era impresionante verlo recibiendo al presidente Aylwin y a los demás invitados mientras vivía el dolor por dentro. Después estuvo cerca de quince días acompañando a su señora, sin ir al diario”, recuerda uno de los periodistas del vespertino. Desde entonces, la familia visita la tumba sagradamente cada 1 de noviembre.
Definido por las reporteras que trabajaron con él en La Segunda como un machista empedernido, Zegers mantiene amistades de larga data con Pablo Baraona, Andrés Rillon, Andrés Sanfuentes, Joaquín Villarino, un club de toby que se junta con regularidad y que parte a Valparaíso con Germán Becker cada 21 de mayo para conmemorar el Combate Naval de Iquique.
Obsesionado por la lectura y la historia de diarios como Washington Post, ABC, USA Today, a Zegers le gusta la comida chilena de platos abundantes. Habitué de El Carrusel y el Rívoli, cuando está de fiesta parte a comer perdices en La Cascade.
Otra de sus aficiones es el cine de los ’50 y los musicales hollywoodenses. Una de sus películas favoritas es Singing in the rain con Gene Kelly. “La ve varias veces al mes”, dice su amiga Pilar Vergara, quien cuenta que después de enterarse de su nuevo nombramiento, el equipo de La Segunda le regaló un chaleco café abotonado para que Zegers reemplazara uno idéntico que usó por muchos años en su oficina del vespertino.
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